El asesinato del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio “El Mencho” Oseguera, en México, no solo sacudió al país vecino, sino que destapó una realidad que Guatemala no puede ignorar: la violencia ligada al narcomenudeo se ha incrustado en bares, expendios de licor y zonas de ocio, con un saldo de muerte que asusta a vecinos y clientes.
San Miguel Petapa se ha convertido en un punto crítico donde la disputa por territorios de venta de drogas al menudeo arrastra a jóvenes, comerciantes y autoridades locales a un escenario de riesgo constante. La dinámica no es casual: pandillas y redes criminales aprovechan los espacios de consumo para enganchar nuevos clientes con alcohol y drogas sintéticas, replicando un patrón que México conoce muy bien, ahora con ecos mortales en Guatemala.
La noche del 16 de febrero de 2025, un video viral mostró cómo un hombre fue asesinado dentro de un expendio de bebidas en la 1.ª avenida 1‑61, zona 1 de San Miguel Petapa. La secuencia, captada por cámaras de seguridad y redes sociales, retrata la mecánica brutal del narcomenudeo: una discusión, un hombre que se retira, regresa armado y dispara a quemarropa. La víctima murió en el lugar, confirmaron los Bomberos Municipales Departamentales. El Ministerio Público y la Policía Nacional Civil abrieron investigación.
Este tipo de violencia no se limita a interiores de bares. El 9 de febrero de 2026, el director de la Policía Municipal de Tránsito de San Miguel Petapa, Antonio Martínez, fue atacado por motosicarios en Villa Hermosa 1. Gravemente herido, logró sobrevivir y fue trasladado al Hospital de Villa Nueva. Los ataques son una advertencia clara: el narcomenudeo no conoce límites y pone en jaque a funcionarios, comerciantes y ciudadanos.
Operativos del Ministerio de Gobernación y la PNC buscan contener esta ola criminal. En septiembre de 2025, un megaoperativo contra la Mara Salvatrucha dejó 32 capturas, decomiso de armas, drogas y dinero en efectivo, en zonas que incluyen la capital, San Miguel Petapa y Jutiapa. Acciones complementarias en el corredor Villa Hermosa–Petapa han derivado en decomisos de cocaína y crack, mostrando la penetración del narcomenudeo en la vida cotidiana de los guatemaltecos.
Pero mientras la violencia se dispara, la política guarda silencio. ¿Por qué los financistas del partido VALOR, vinculados al clan Morales y extraditables a Estados Unidos, mantienen bajo perfil? ¿Dónde está la diputada Zury Ríos, que solía opinar sobre cada escándalo? La relación entre poder político, corrupción y crimen organizado empieza a abrirse paso como un debate urgente en la agenda nacional.
El asesinato de “El Mencho” y la violencia que ya golpea bares y expendios de San Miguel Petapa son un llamado de alerta: Guatemala no está aislada del narco mexicano. La estrategia no puede ser solo operativos aislados, sino una acción integral que desarticule redes criminales, vigile territorios y exponga sin miedo a quienes protegen o financian esta maquinaria de muerte.